Iluminación de exteriores

Un aspecto muy importante en el proceso de diseño de un plan de iluminación ecológica (esto es, que respete el medio ambiente y que tenga un buen rendimiento energético) es reflejar y mostrar fielmente el aspecto ecológico de la zona a iluminar.

Se necesita pues un sistema de iluminación que ahorre energía y que funcione de acuerdo con el entorno: se ilumine más o menos a unas horas determinadas, el color favorezca al entorno, la longitud de onda de la luz no dañe a las plantas cercanas, etcétera.

Básicamente tenemos cinco tipos de diseño:

Diseño de zonas cuadradas

Desde zonas exteriores verdes con forma cuadrada hasta alrededores de piscinas, porches, y muchos otros ejemplos: la forma cuadrada es, extrañamente, una de las más elegidas. Por lo general la iluminación necesaria debe ser más brillante pero suele haber casos donde se necesita que la luz esté enfocada sobre algún elemento en concreto (una estatua, una piscina…)

Diseño de zonas acuáticas

Suelen incluir fuentes, cascadas, ríos, lagos y otras masas acuáticas similares. En este caso debemos evitar a toda costa el reflejo del brillo de las lámparas, así como integrarlas lo más posible con la ecología del área.

piscina

 

Además debemos asegurarnos de que las lámparas y su circuitería estén totalmente protegidas y aisladas del flujo acuático, así como de que el voltaje sea seguro.

La iluminación además debe realzar la forma y los elementos característicos de la zona para reforzarla como punto turístico.

Diseño de zonas vegetales

Para estas zonas disponemos de diversos productos y técnicas específicas: desde lámparas concretas que se sitúan en forma de anillo alrededor de los árboles hasta tonos de verde personalizados que dan mucha más vida a los colores naturales de las plantas, sin que ello les cause perjuicio alguno.

Diseño de caminos y carreteras

En este tipo de diseños se suele preferir el uso de farolas LED, de modo que se refuerce la iluminación nocturna en zonas potencialmente peligrosas para los que las transitan. La altura de los postes no debe ser inferior a los cuatro metros y medio, el espaciado entre ellas debe estar entre los 25 y los 30 metros, y la forma de la lámpara debe estar en sintonía con el paisaje.

En el caso de caminos más pequeños (como el de viviendas particulares) se aplican otras medidas, así como otros tipos de diseño que “guían” a los habitantes y visitantes a través de la luz.

Por ello solemos usar colores más cálidos y que vayan en consonancia con las fachadas de los edificios. Además, la potencia de nuestra iluminación no sólo no impacta negativamente sobre el entorno, sino que además se integra con él y lo realza para darle una apariencia más atractiva.

Sistemas de telegestión

Se distingue del resto de sistemas de diseño en que éste está dotado de diversos mecanismos y sistemas de control, los cuales deben estar totalmente aislados y protegidos del polvo, la corrosión y los líquidos.

Usamos controles por ordenador, de modo que la potencia de la iluminación, así como la coloración de cada lámpara, el voltaje y otros aspectos deben cambiar de forma sincronizada para dar al entorno una apariencia más viva y dinámica.